Situación actual y previsiones de reducción de GEI
La evolución de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y su impacto en el Cambio Climático, viene determinada en gran parte por el consumo de combustibles fósiles como fuente principal de Energía Primaria de materia prima de bienes de consumo; junto con el uso del suelo. Las emisiones de Dióxido de Carbono procedente de la quema de combustibles fósiles representan alrededor del 80% del total.
Los sectores emisores de CO2 considerados en el análisis que venimos desarrollando en los últimos artículos son aparentemente los principales impulsores del Cambio Climático y del aumento de emisiones de GEI de origen antropogénico a la atmósfera. El uso del suelo también representa un porcentaje elevado de emisiones de GEI, siendo la fuente principal de emisiones antropogénicas de GEI diferentes al CO2.
Analizando detalladamente las emisiones de GEI de los distintos sectores emisores analizados, se observa que los principales impulsores de su incremento es fundamentalmente el aumento de la riqueza de la población mundial, factor al que se suma el propio aumento de la población. A ambos factores, se le acompaña de una pequeña reducción de la intensidad energética y de la intensidad de Carbono en la energía.
Para reducir estas emisiones, sabiendo que la riqueza y la población no dejarán de crecer, es necesario acelerar en la reducción de la intensidad energética, mediante estrategias de eficiencia y reducción de la demanda; junto con la reducción de la intensidad de Carbono de la energía, fundamentalmente mediante la eliminación gradual de los combustibles fósiles del sistema.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de ONU, IEA y World Bank
Las estimaciones de referencia analizadas muestran que manteniendo el modelo energético y económico actual no se consiguen reducir las emisiones de GEI y el Cambio Climático seguirá progresando en su deterioro al mismo ritmo que durante todo el período industrial de los siglos XIX y XX. Analizando la figura siguiente, se puede comprobar que no se ha producido ninguna aceleración significativa ni en la intensidad energética ni en la reducción de Carbono de la energía.
Se puede por tanto concluir que el mantenimiento de la tendencia de crecimiento de emisiones de GEI es debido a que las acciones claves para la mitigación de las emisiones de GEI y de la afectación al clima de la biosfera no han sido ni desarrolladas ni desplegadas lo suficiente como para cumplir sus objetivos vinculados a los escenarios de bajas emisiones.
