Tecnologías

En 1998 se procedió a la firma del Protocolo de Kioto, acuerdo con el que se buscó reducir las emisiones atmosféricas de Gases de Efecto Invernadero (GEI), prestando especial atención a las emisiones producidas por el uso extensivo de combustibles fósiles como fuente principal de Energía Primaria. Tras varias décadas de estudio y análisis de los datos obtenidos, son numerosos los grupos de expertos que avalan el impacto que estas emisiones están produciendo sobre el medioambiente.

Con independencia de los debates sociales, políticos, técnicos y medioambientales, para tratar de mitigar los efectos producidos, es preciso disminuir las emisiones antropogénicas de GEI cambiando, fundamentalmente el origen de las fuentes de Energía Primaria que utiliza la población mundial y que se basan en la quema de combustibles fósiles, que, al observarlo de forma global, son quemas indiscriminadas y cada vez mayores.

El problema es la magnitud del cambio a realizar. El volumen de GEI emitidos es tan grande a Nivel Mundial que no hay una sola tecnología capaz de resolver por sí misma y de forma aislada el problema medioambiental. Se precisa de la combinación de diferentes tecnologías para, de forma estratégicamente coordinada, minimizar, mitigar, reducir y evitar; tanto las emisiones ya realizadas, como las emisiones por realizar.

Las estrategias de combinación de tecnologías que se pueden proponer consisten fundamentalmente en el uso extensivo de:

  1. Eficiencia Energética porque puede reducir entre un 40 y un 45 el exceso de emisiones de GEI.
  2. Energías de origen Renovable porque pueden reducir entre un 21 y un 23% el exceso de emisiones de GEI.
  3. Captura y Concentración de CO2 porque puede reducir entre un 14 y un 17% el exceso de emisiones de GEI.
  4. Electrificación y combustibles alternativos porque pueden reducir hasta un 12% el exceso de emisiones de GEI.
  5. Energía nuclear porque puede reducir hasta un 8% el exceso de emisiones de GEI.

Fuente: IEA, 2013

El uso de la Energía Nuclear depende de otro tipo de factores sociales, medioambientales y legislativos, por lo que su participación, si bien podría permitir aportar en la consecución del efecto global de reducir las emisiones en alrededor de un 8%, no se considera en este análisis global, si bien es importante para ciertos países.