El Cambio Climático

La concienciación de que la Tierra es un planeta pequeño y finito es lo que ha hecho surgir la necesidad de conservar el medioambiente que nos rodea para permitir las condiciones de vida habituales en cada zona, puesto que si los cambios en la biosfera se producen de forma muy rápida, la flora y la fauna no son capaces de adaptarse al cambio y desaparecen, lo que provoca una disminución de la biodiversidad, incluso su desaparición local, impactando en nuestra forma de vida y perjudicando a las generaciones futuras.

Hay muchas fotografías icónicas que muestran un planeta frágil que tiene que ser vigilado, cuidado y cuando sea necesario restaurado para que el impacto del ser humano sea positivo y construya un mundo mejor sin cambios que puedan ser dañinos. Sobre todo analizando y criticando para conocer cómo y qué estamos haciendo y provocando.

Esta fotografía tomada desde el Apolo VIII en 1968 muestra la pequeñez de la Tierra y lo que es más importante, muestra que el planeta es finito y que la atmósfera prácticamente no se puede observar. Es con la concienciación de este hecho cuando la ecología, tal y como la conocemos, comenzó a analizar la atmósfera y la biosfera para ver qué estaba ocurriendo con el clima y si ciertos fenómenos atmosféricos que se estaban experimentando y analizando tenían su causa en la actividad humana.

A partir de las décadas de los años 1970 y 1980 es cuando esta concienciación promovió, de manera masiva, movimientos ecologistas que trataron de denunciar la afectación humana al medioambiente y que innumerables científicos se sumasen al reto de demostrar el impacto y la huella de Carbono que el ser humano estaba produciendo en nuestros ecosistemas. Hoy en día, tras varias décadas de estudio y de análisis de los datos obtenidos, son numerosos los grupos de expertos que avalan el impacto que estas emisiones están produciendo sobre el medioambiente.

Comenzó así un movimiento de concienciación global que muchos años más tarde acabó con la firma del Protocolo de Kioto en 1998, acuerdo con el que se buscó reducir las emisiones atmosféricas de GEI, prestando especial atención a las emisiones producidas por la quema indiscriminada de combustibles fósiles como fuente principal de Energía Primaria. Posteriormente, otros acuerdos, París, Copenhague, etc., mantuvieron el espíritu colaborativo y legislativo al respecto, más o menos satisfactorios, y más o menos aceptados por la comunidad legislativa mundial.

Con independencia de los debates técnicos y medioambientales, para tratar de mitigar los efectos producidos antropogénicamente, es preciso disminuir las emisiones de GEI cambiando las fuentes de Energía Primaria que utiliza la población mundial; si bien son numerosos los expertos que predicen que hasta bien pasado el horizonte temporal de 2050 no se utilizarán masivamente las Energías de origen Renovable y que por tanto se mantendrá al menos hasta esa fecha la emisión de GEI de forma incontrolada, previendo un mantenimiento de los métodos tradicionales de producción de Energía Primaria a Nivel Mundial.

Como advertía Joseph Stirligtz, premio Nobel de Economía en 2001, “… we have but one planet and should treasure it. Global warming is a risk that we simply cannot afford to ignore anymore” (… tenemos solo un planeta y debemos cuidarlo como un tesoro. El calentamiento global es un riesgo que simplemente no podemos darnos el lujo de seguir desconociendo).

El concepto de Cambio climático es algo más que el tiempo meteorológico. “Tiempo meteorológico” es un concepto que considera las condiciones meteorológicas en un momento concreto; mientras que el concepto de “clima” considera las condiciones habituales en un lugar determinado en un momento determinado. El tiempo meteorológico puede cambiar con relativa rapidez, (hora a hora, día a día, mes a mes); mientras que el clima, sin embargo, suele ser menos variable (estacional, anual, plurianual).

Respecto al clima, puede cambiar de forma natural y por causa de la actividad humana. La diferencia fundamental es que el Cambio Climático debido a causas naturales se produce de forma muy lenta, abarcando períodos de muchos miles de años, mientras que el Cambio Climático producido por la actividad humana (Cambio Climático antropogénico) ocurre en unos pocos cientos de años.

Sobre las causas naturales, es poco lo que se puede hacer y al ocurrir en períodos temporales de miles a cientos de miles de años, existe la posibilidad de adaptación al cambio. Sin embargo, es en el impacto en el clima debido a la actividad humana sobre el que podemos y debemos actuar, por su período de afectación, cientos de años y por sus consecuencias. Y es a este cambio provocado por nuestra actividad al que se refiere el concepto de “Cambio Climático”.

De forma somera, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el Cambio Climático es “una variación en el clima, atribuido directa o indirectamente a la actividad humana provocado por una modificación de la composición de la atmósfera, que se suma a los cambios regulares que, de forma natural, se dan a nivel global en la biosfera, región donde se da la vida en el planeta”.

A lo largo de la historia de nuestro planeta, de acuerdo a los registros analizados, en los últimos cientos de miles de años, cada cierto tiempo y de manera periódica, se producen cambios en la biosfera de forma que el clima cambia provocando grandes modificaciones en la temperatura de la superficie produciéndose grandes glaciaciones con su posterior deshielo de forma casi cíclica y durante períodos que, en cada ocasión, abarcaron miles de años, modificando la altura del nivel del mar y afectando notablemente las condiciones de vida de los seres vivos, flora y fauna presentes en cada momento.

No obstante, en las últimas décadas se está observando un cambio progresivo y más rápido que afecta a este tipo de procesos. En general el clima se está haciendo más extremo provocando que los períodos cálidos (verano) se prolonguen, al igual que los fríos (invierno), disminuyendo la duración de las estaciones de transición (primavera y otoño). Asimismo, las sequías son cada vez más extremas, las inundaciones más extensas, las temperaturas medias más extremas, etc. Es decir, fenómenos atmosféricos más extremos y lo que es aún peor, aparte de que cada vez son más extremos, su periodicidad es cada vez menor. Se está produciendo una aceleración en las consecuencias del Cambio Climático y en la gravedad de su impacto.

El Cambio Climático es probablemente el mayor reto global al que la humanidad tiene que hacer frente en los próximos años, afectando a las generaciones presentes y muy probablemente afectando a las futuras mientras no se mitigue su impacto y se revierta su efecto para conseguir que la concentración atmosférica de ciertos Gases de Efecto Invernadero quede entre unos límites que permitan que la temperatura de la Biosfera se mantenga en unos valores coherentes con la vida y la biodiversidad que conocemos. Existe un consenso científico, técnico, social y económico sobre que la emisión antropogénica (producida por la acción del hombre) de Gases de Efecto Invernadero a la atmósfera y el aumento relativo de su concentración, son las causas más probables del Cambio Climático, debido al efecto que estos gases tienen respecto a retener la energía que recibimos del Sol, evitando su pérdida al exterior y provocando un incremento en las temperaturas cada vez más acentuado, y que se viene observando desde que la industrialización de la sociedad y el uso masivo de combustibles y materiales fósiles se extendió de manera global.

La industrialización de la sociedad es el inicio claro que marca el comienzo de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero por parte del hombre a gran escala.

Se trata de un fenómeno económico basado en la producción de bienes de consumo a gran escala y/o de manera intensiva, mediante el uso de maquinaria, de forma que se produce un impulso económico y social en todos los sectores y países en los que se ha implantado, según los preceptos de usar y tirar propios de un modelo económico lineal, en el que se extrae la materia prima, se procesa y produce el bien de consumo, se usa y al final de su vida se tira.

En general, para hacer funcionar la maquinaria utilizada para conseguir el impulso de la industrialización, se necesita Energía Primaria que es obtenida de combustibles fósiles para, mediante su uso, incrementar la producción de bienes de consumo, reducir el esfuerzo humano en la producción y mejorar las condiciones de vida de la sociedad en la que se produce. Su implantación extensiva se produjo a principios del siglo XIX, fundamentalmente gracias a que el coste de los combustibles de origen fósil fue relativamente bajo y por consiguiente se pudo extender su uso a todos los niveles y países muy rápidamente.

Aparentemente era un proceso útil y sano para los habitantes de la zona en que se implantaba o utilizaba, sin embargo, como todo proceso en el que se utiliza el intercambio de energía, la industrialización ha traído consecuencias al medioambiente, de entre las que destaca el impacto de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera y el consiguiente Cambio Climático que producen; así como otras consecuencias sociales asociadas al impacto en el modo de vida de las personas trabajadoras que eran necesarios para desarrollar las distintas industrias que se estaban implantando en cada momento.

Desde el comienzo de la historia de la humanidad la inventiva ha afectado considerablemente al modo de vida. Descubrimientos clave como el uso de los metales, la rueda o el dominio del fuego hasta el de sistemas de regadío musulmanes, poleas medievales e incluso la imprenta, se han ido produciendo de forma muy paulatina, lenta y con un impacto medioambiental limitado. Sin embargo, desde el siglo XVIII el crecimiento ha sido exponencial gracias al desarrollo de las maquinarias de vapor, el aprovechamiento del petróleo y el manejo de la electricidad.

Se trata por tanto de un proceso en evolución por etapas en las que la economía crece estimulando la producción industrial, extendiéndola a la producción de grandes volúmenes ayudándose de maquinaria cada vez más avanzada, de forma que se autoalimenta creciendo sin parar y de forma prácticamente lineal y descontrolada. Todo ello impulsado gracias al paso del uso de combustibles de origen bio (madera) al uso de combustibles de origen fósil (inicialmente carbón), fuente fundamental del problema asociado a la emisión de Gases de Efecto Invernadero producidos por su quema industrial, proceso acelerado posteriormente con el uso extensivo del petróleo.

La industrialización significó un cambio de orden y de régimen social. Significó un cambio de paradigma de un mundo completamente medieval a un mundo moderno, dando lugar al inicio de un nuevo estado del bienestar y un modelo de producción masiva por encima de todo.

todo lo que implicó la Revolución Industrial sigue presente y evolucionando en la actualidad no solo con el uso del carbón y del petróleo, sino que se ha incrementado aún más extendiendo su uso a otros gases combustibles como el Gas Natural.

El uso extensivo de las máquinas en la industria y la sistematización de los procesos agrícolas e industriales favoreció la aparición de grandes núcleos de población, grandes ciudades, al precisar de cada vez más mano de obra.

Con la industrialización llegó la proliferación de nuevos medios de transporte y métodos de comunicación (surgió el ferrocarril, el primer automóvil, el telégrafo o el teléfono) dando paso a una mayor cercanía entre países y como consecuencia, se incrementó el comercio entre ellos.

Hoy en día todo está interconectado, es extensivo el uso del automóvil, los distintos medios de transporte, la electricidad, la comunicación y todo ello, de forma masiva y totalmente basada en el uso de combustibles fósiles cuya quema está completamente descontrolada; aunque algunos países estén iniciando la senda de la sostenibilidad y del uso de energías sustitutivas de las basadas en los combustibles fósiles, como son las Energías Renovables.

El Cambio Climático depende directamente de la composición de nuestra atmósfera, la cual, al ser finita, cambia en función del consumo de unos Gases Atmosféricos y de la producción de otros, los cuales se mezclan y con el tiempo homogenizan su composición.

Es decir, la atmósfera y su composición, son finitas en volumen y su composición puede ser modificada de manera natural y artificial, de forma que estos cambios afectan, en mayor o en menor medida a la biosfera que es donde vivimos todos.

A lo largo de la historia, los registros geológicos analizados muestran que la composición de nuestra atmósfera ha variado muchísimo en función de la actividad natural que se producía en cada momento. En la actualidad, la superficie de la Tierra tiende a tener una temperatura media constante que no varía en el tiempo, fundamentalmente debido a la propia composición de la atmósfera, por lo que la cantidad de radiación solar entrante y la de radiación terrestre saliente están en equilibrio, porque si no fuera así, se calentaría y/o enfriaría continuamente, rompiendo el equilibrio térmico.

La composición de la atmósfera terrestre permite mantener una temperatura en la biosfera apropiada para la vida. La regulación térmica depende de la cantidad de radiación entrante , de la saliente y de la retenida mediante el fenómeno natural conocido como Efecto Invernadero. Para ello es necesario que exista un equilibrio muy fino en la cantidad de GEI que son emitidos tanto de forma natural, como de forma antropogénica, para conservar su justa proporción y permitir el mantenimiento de la temperatura global de la biosfera.

En la actualidad, la atmosférica está compuesta fundamentalmente por los siguientes gases y proporciones a nivel de la superficie:

Nitrógeno (N2)  78,076%
Oxígeno (O2)   20,937%
Argón (Ar)  0,934%
Dióxido de Carbono (CO2)   0,042%
Otros gases: Neón (Ne), Helio (He), Criptón (Kr), Hidrógeno (H2), Xenón (Xe), Metano (CH4), Ozono (O3), Óxidos de Nitrógeno (NOx), etc. 0,004%

Como puede verse, los principales Gases de Efecto Invernadero, fundamentalmente el Gas Metano, Dióxido de Carbono y vapor de agua; que veremos en siguientes artículos, son de una concentración mínima respecto a los habituales, pero es impresionante el efecto radiativo que producen y su impacto en el Efecto Invernadero global.

Conocida la composición atmosférica, es conveniente conocer la fenomenología por la que la energía proveniente del Sol, al llegar a nuestro planeta, es afectada directamente por la atmósfera que nos rodea; y ha alcanzado un equilibrio milenario que ha permitido la vida biológica tal y como la conocemos.

Durante el día la atmosfera refleja una parte (efecto albedo) y absorbe el resto de la radiación solar, calentándose y dejando pasar la mayor parte a la superficie terrestre, es decir a la biosfera. Por la noche, en ausencia de radiación solar y en presencia del frío del vacío interestelar, la Superficie terrestre emite calor en forma de radiación térmica al espacio. La combinación de ambos efectos produce el sobrecalentamiento de la superficie del planeta durante el día y el sobre enfriamiento por la noche; lo que no permite mantener una temperatura media acorde a las necesidades de la vida orgánica tal y como la conocemos.

Afortunadamente la atmósfera también absorbe parte de la radiación infrarroja que emite la superficie, junto con parte de la fracción infrarroja de la radiación entrante proveniente del Sol, evitando que tanto la atmósfera como la superficie terrestre se enfríen bruscamente por la noche ya que parte de ese calor vuelve a la Tierra directamente reflejada por la propia atmósfera (Efecto Invernadero), y durante el día reduciendo la llegada de radiación entrante a la superficie terrestre. Por último, la circulación del aire tiende a compensar los desequilibrios de temperatura originados por la diferente insolación en distintas zonas del planeta, tratando de homogeneizar la temperatura de la biosfera.

Sin embargo, las características de la radiación térmica entrante y saliente son diferentes. La radiación presente en la atmósfera (tanto la absorbida por ésta como la recibida de la superficie terrestre que acaba volviendo a la atmósfera) es devuelta al espacio en forma de radiación de onda larga, mientras que la procedente del Sol es de múltiples longitudes de onda; y aquí es donde los Gases de Efecto Invernadero (GEI), tienen un efecto importantísimo en el mantenimiento de la temperatura constante.

Algunos gases presentes en la atmósfera (Dióxido de Carbono, Metano, CFC’s, vapor de agua, Ozono, Óxidos de Nitrógeno, entre otros) permiten el paso de radiación solar de onda corta (visible y ultravioleta), pero retrasan la salida de la radiación de onda larga (infrarroja, es decir, calor) emitida por la superficie terrestre al retener y devolver parte de ese calor de nuevo a la superficie. Estos gases son los denominados Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Gracias a los GEI, se provoca un aumento natural de la temperatura superficial de la Tierra, efecto conocido con el nombre de Efecto Invernadero, proceso necesario para el desarrollo de la vida en nuestro planeta, y gracias a su presencia en la atmósfera la temperatura media de la Tierra es de alrededor de 15ºC, permitiendo que las diferencias de temperatura entre el día y la noche sean menos acusadas. En ausencia de los GEI, se calcula que la temperatura media en la superficie terrestre sería de unos –18ºC, con temperaturas máximas y mínimas extremas.

El impacto de la emisión antropogénica de GEI procedentes de la combustión y uso de combustibles fósiles, se produce porque está modificando la composición de la atmósfera al aumentar la concentración de los GEI en detrimento de la de Oxígeno.

Con ello y de forma directamente proporcional a su aumento, se está provocando un calentamiento global y continuo de la superficie del planeta porque, a más GEI mayor impacto de su Efecto Invernadero y con ello, se rompe el equilibrio entre la energía recibida del Sol y la emitida por la superficie terrestre. Al aumentar el Efecto Invernadero, se emite menos al espacio exterior y se recibe lo mismo, lo que provoca un aumento de la temperatura media de la superficie terrestre.

De entre los distintos GEI, el que mayor impacto está produciendo en el incremento del Efecto Invernadero es el Dióxido de Carbono (CO2), fundamentalmente debido a la actividad humana. Se sabe que en los últimos miles de años la concentración de CO2 atmosférico se mantuvo alrededor de 280 ppm (partes por millón), alrededor de 0,028%, sin superar las 299 ppm (0,03%), pero a partir de la Revolución Industrial, con la quema incontrolada y acelerada de combustibles fósiles, comenzó un vertiginoso ascenso hasta 417,23 ppm promedio en 2021 (0,042%) con un máximo de 419,23 ppm (0,042%); mientras que en 2024 alcanzó las 427 partes por millón (0,043%).

Datos obtenidos por medición directa en el Observatorio de Mauna Loa en Hawái desde 1958 a nuestros días. Todo lo previo a 1958 se obtuvo a partir de muestras de cortes de troncos de árboles centenarios y milenarios; y sobre todo de las burbujas de gases atmosféricos atrapadas en los testigos de hielo obtenidos en los campos de hielos perpetuos de los polos terrestres. Esta curva se conoce como Curva Keeling.

Es fácil ver la tendencia creciente en su concentración. y como se supera vertiginosamente el máximo histórico de 299 partes por millón que existió hace unos 320.000 años de manera natural.

En este punto, es más que claro que hay una más que probable afectación humana al medioambiente que está produciendo el Cambio Climático que estamos observando. Principalmente debida a las emisiones de GEI causadas por el uso indiscriminado de combustibles fósiles para la obtención de Energía Primaria.

Si bien, no es la única causa aunque sí la más importante, puesto que es producida de manera artificial directamente por la actividad humana y por tanto depende directamente de lo que estamos haciendo nosotros, los humanos.

Su impacto es importante porque se suma a las causas naturales y de acuerdo a la curva Keeling (que introdujimos en el artículo anterior), se justifica su impacto. Durante más de 800.000 años la composición atmosférica se ha mantenido en unos rangos de estabilidad con un máximo de 299 ppm y este proceso se han roto desde el inicio de la Revolución Industrial y la emisión antropogénica de GEI, llegando a un valor de 427 ppm en 2024, con una tendencia claramente al alza.

De entre todos los GEI emitidos, el más importante para con el Cambio Climático es el Dióxido de Carbono (CO2), causante del 63% del calentamiento global, más incluso que el Gas Metano (CH4) que es que más efecto radiativo tiene.

Aparte de la Emisión Indiscriminada de GEI producidos por la quema de combustibles de origen fósil otras causas del Cambio Climático son, sin considerar las causas naturales:

  1. Emisión de otros GEI provocados por la ganadería, la agricultura (principalmente el cultivo del arroz), el tratamiento de aguas residuales y los vertederos.
  2. Aumento exponencial de la población. El número de habitantes del planeta crece exponencialmente. En la actualidad la población mundial es de más de 8.200 millones de personas y se estima que continúe creciendo hasta 2050 al menos en otros 1.500 millones más. Una población cada vez más numerosa que necesita cada vez más recursos y que acelera el aumento de la emisión de GEI en todos los procesos de producción. Todo ello agravado por la acumulación de población en grandes ciudades con huellas de Carbono muy importantes. En este momento son necesarios los recursos naturales de 1,7 planetas como la Tierra para satisfacer las necesidades de la población real.
  3. Destrucción de ecosistemas terrestres y deforestación. Los bosques y las selvas tropicales desaparecen a una velocidad vertiginosa por culpa de la presión a los que se les somete por las necesidades de producción de bienes de consumo, minería, agricultura y ganadería de una población en aumento exponencial. En los últimos 10 años, se han destruido más de 13 millones de hectáreas. Los bosques son sumideros naturales de Carbono, donde se le captura y se le retira de la atmósfera mediante la fotosíntesis, absorbiendo el CO2 y devolviendo Oxígeno a la atmósfera, por lo que su disminución penaliza el impacto del Cambio Climático.
  4. Destrucción de ecosistemas marinos. Los océanos, junto con los bosques y las selvas tropicales, son los principales sumideros de Carbono, absorbiendo alrededor de un 30-35 % del CO2 generado. Además de su destrucción, el gran problema surge cuando alcanzan su límite de absorción, el océano se acidifica en demasía y se producen muertes y enfermedades de la flora y fauna marina.

Un escenario caótico y pesimista que demuestra que el modelo económico y social impacta sobre manera en el medioambiente, pudiendo acabar con los recursos naturales siendo totalmente insostenible hacia el futuro.

A todo esto se le suman las causas naturales de emisión de Gases de Efecto Inverndero.

Se consideran como causas naturales de emisión de Gases de Efecto Invernadero a aquellas que no son producidas por la actividad humana, es decir, las siguientes:

1. Variaciones en la órbita de la Tierra. Es el factor principal. Los movimientos de rotación y de traslación de la Tierra no son constantes, cambian en períodos largos de tiempo. Esto produce cambios en el Clima por variaciones en la distribución estacional y latitudinal de la radiación solar entrante. Fundamentalmente las siguientes:

  • Variaciones en la excentricidad de la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Cambios cada 100 mil a 400 mil años de forma que unas veces la órbita es más elíptica y otras más circular.
  • Variaciones en la oblicuidad del eje de rotación del la Tierra. Cambios en el ángulo de inclinación del eje de la Tierra respecto al plano de su órbita. El eje de rotación terrestre no forma un ángulo recto con el plano de la eclíptica, sino que tiene una inclinación de 23,5°, inclinación que se llama oblicuidad. La oblicuidad de la Tierra varia de 22,5° a 24,5° con una periodicidad de aproximadamente 41 mil años.
  • Precesión del eje de rotación de la Tierra. Cambios en la orientación del polo norte en el espacio. Es como si el eje de la tierra formara un cono en el espacio, barriendo un cono completo cada 26 mil años.

2. Variabilidad solar. El Sol es una estrella variable y la energía que emite varía con el tiempo. Su efecto es claro. Un aumento o disminución de la energía recibida del Sol produce un calentamiento o enfriamiento en la atmósfera terrestre. Un aumento del 2% de la energía entrante debería producir el mismo Cambio Climático que una duplicación del Dióxido de Carbono en la misma cantidad de tiempo.

3. Tectónica de placas. Los continentes están continuamente reubicándose, con movimientos muy lentos acercándose o alejándose hacia el Ecuador, los polos o en otra dirección, produciéndose lentos cambios en el Clima.

4. Actividad volcánica. Cambia la reflectividad de la atmósfera y reduce la radiación solar que llega a la superficie de la Tierra. Si la actividad volcánica es suficientemente intensa, se puede acumular gran cantidad de cenizas y gases contaminantes en la atmósfera, que pueden permanecer en suspensión por largos periodos de tiempo, atenuando la radiación solar que llega a la superficie, produciendo las correspondientes alteraciones en el comportamiento del Clima.

En lo referente a otros Gases de Efecto Invernadero emitidos antropogénicamente hay mucho que decir y su emisión producción es muy paralela a la del Dióxido de Carbono.

Del resto de gases que son considerados como GEI su concentración está variando por diferentes causas. La siguiente gráfica muestra una correlación directa entre el número de personas que componen la población mundial y la emisión de GEI, por lo que, hay un gran impacto entre la emisión natural de estos gases y la producida por el hombre.

La concentración de Gas Metano (CH4) en la atmósfera sigue una evolución totalmente paralela a la del CO2, por lo que se puede colegir que el impacto antropogénico en el sistema a partir de la Primera Revolución industrial es básicamente antropogénico, pasando de un máximo de alrededor de 750 ppb (partes por billón) a cerca de 1.800 ppb. Lo que supone un impacto de multiplicar por 2,5 el valor máximo histórico de los últimos 800.000 años. La forma de la curva es totalmente paralela a la de la evolución de la concentración atmosférica del CO2.

La concentración de Óxido Nitroso (N2O) sigue una evolución similar, como puede verse en la siguiente gráfica. En línea directa con la evolución de la concentración de CO2 y con la del Gas Metano (CH4).

Respecto a otros GEI, como por ejemplo el vapor de agua y los CFC’s, la evolución que se puede observar en la siguiente gráfica.

En el caso de la concentración de vapor de agua atmosférico, como la capacidad de retener vapor de agua en la atmósfera depende de la temperatura de la misma, a medida que aumenta la temperatura global, mayor concentración de vapor de agua en la atmósfera. Y como cada vez la atmósfera está más caliente, la concentración de vapor de agua aumenta año a año.

Y finalmente, por no extendernos más, en el caso de los CFC’s ocurre de manera similar a como se ve en la siguiente gráfica, evolucionando desde su creación artificial.

Totalmente en línea con lo anterior, a excepción del impacto de la implantación del Protocolo de Montreal, en el que se prohibieron los CFC’s más dañinos como GEI. En este caso, los CFC’s, al ser unos gases artificiales, es decir, creados por la mano del hombre. Creados por Thomas Midgley Jr, como los más prometedores para el desarrollo de los sistemas de refrigeración.

En conclusión, se observa que son muchos los gases emitidos que actúan como GEI. Todos los GEI siguen una evolución similar y el impacto de la actividad humana tras la primera Revolución Industrial ha provocado la emisión descontrolada de los GEI y el consiguiente impacto en la concentración atmosférica.

Uno de los principales impactos del aumento de la concentración de GEI en la atmósfera es la rotura del equilibrio térmico global y de manera directa, cuanto más concentración de GEI haya en la atmósfera, mayor temperatura global y por consiguiente mayor concentración de vapor de agua atmosférico.

Estamos cambiando la composición atmosférica y parece que no queremos ser conscientes del impacto que conlleva en nuestra biosfera y en nuestro modo de vivir en el planeta.

Son muchas las evidencias del efecto adverso del Cambio Climático y del calentamiento global de la superficie de la Tierra, por lo que es preciso tomar conciencia de la situación real y comenzar a trabajar en la mitigación de sus efectos para preservar la vida tal y como la conocemos.

Se trata de un problema a nivel global del que ninguna sociedad o país puede huir. Afecta de forma global a todos los habitantes y las consecuencias económicas que producirá son de tal magnitud que pueden representar un coste imposible de asumir por ninguno de los países del mundo, por separado.

Es preciso actuar y cambiar los hábitos de consumo personales adaptando la economía en búsqueda del uso de fuentes de energía de origen renovable, sostenibles y descarbonizadas, para evitar las emisiones de GEI y poder trabajar coherentemente en la limpieza y restauración de los hábitats afectados.

Los principales efectos observados y esperados son:

  • Cambios en los ecosistemas y desertificación
  • Derretimiento de los Polos y subida del nivel del mar
  • Acidificación de los océanos
  • Fenómenos meteorológicos extremos
  • Extinción de especies animales y vegetales
  • Migraciones masivas
  • Alteraciones del ciclo del agua
  • Aumento del nivel del mar
  • Aumento de la temperatura global a causa del deshielo
  • Aparición de enfermedades en latitudes diferentes a las actuales
  • Agotamiento de recursos naturales necesarios para la vida humana

Cambios en los ecosistemas y desertificación.

Al aumentar la temperatura de la superficie terrestre, se produce una tropicalización del clima de las distintas latitudes de la Tierra, provocando un aumento de temperatura global, regional y local.

Como las distintas especies de animales y de flora necesitan largos períodos de tiempo para su adaptación a las condiciones climáticas locales y, como velocidad de la variación de la temperatura local es muy rápida, no tienen tiempo para adaptarse y desaparecen, acelerando el proceso al disminuir la superficie verde de la Tierra, que es uno de los principales sumideros naturales de CO2.

En el caso de los ecosistemas, los humedales, por ejemplo, están en riesgo de desaparecer. Debido al aumento de la temperatura media y a la disminución de las precipitaciones, se está creando un caldo de cultivo ideal para los incendios, los cuales son más frecuentes y virulentos. Se espera un aumento de la superficie desertificada mundial.

En resumen, la variación de las condiciones de vida en los entornos naturales provoca muertes, enfermedades y migraciones masivas de especies animales, de entre las que nos encontramos nosotros también, los seres humanos.

Derretimiento de los Polos y subida del nivel del mar.

El calor provoca el derretimiento del hielo en los polos, lo que hace subir el nivel del mar y amenaza con sumergir bajo el agua litorales costeros y pequeños estados insulares. Se observa una subida de la temperatura más acusada en los polos que en el resto de la superficie terrestre, si bien en valor medio, la subida de la temperatura actual de la superficie terrestre es de aproximadamente 1,5ºC, mientras que en los polos es de entre 3,5ºC y 4,5ºC, lo que indica que el impacto es mucho mayor.

Aparte, el nivel del mar se incrementa también por el derretimiento de otros hielos procedentes de glaciares que también se están derritiendo por el aumento de la temperatura global, por lo que el volumen de agua líquida que llega a los océanos se incrementa aún más, siendo en este caso un agua dulce, sin sal, por lo que además de aumentar el nivel del mar, se produce una desalinización dé los océanos, con los consiguientes efectos en las corrientes marinas y en el equilibrio actual de la temperatura en el agua y en la biosfera.

Es muy probable que el Ártico se quede sin hielo

Se espera que la capa de hielo marino en el Océano Ártico continúe disminuyendo, y es muy probable que el Océano Ártico esté esencialmente libre de hielo a fines del verano si se mantienen las proyecciones actuales; se espera que este cambio ocurra antes de mediados de siglo.

Acidificación de los océanos.

Consiste en el descenso del pH de los océanos de la Tierra, causado por la absorción de Dióxido de Carbono en forma de gas, presente en la atmósfera. Se estima que los océanos han absorbido la mitad de todo el CO2 producido por acciones humanas desde el año 1800.

Se trata del sumidero de carbono más importante y el gas CO2 se incorpora bien como gas disuelto o bien en las conchas de los moluscos que al morir caen al fondo para convertirse en creta o piedra caliza. La escala temporal de ambos procesos es diferente y tiene su origen en el ciclo del Carbono.

Cualquier pequeño cambio en el pH del agua puede suponer en muchos casos catástrofes medioambientales graves como la destrucción de arrecifes de coral, especialmente susceptible a los cambios en la acidez del agua de mar.

Se estima que entre 1751 y 1994 el pH de la superficie del océano descendió desde aproximadamente 8.179 a 8.104 (-0,075), y se prevé que a medida que el océano absorba más CO2 para 2100 se produzca un descenso de más de 0,3-0,5.

Fenómenos meteorológicos extremos.

Los modelos matemáticos han mostrado que a medida que se provoca el calentamiento global de la superficie de la Tierra se producen cambios en el comportamiento meteorológico en la atmósfera; y se observa que en todos los casos se convierten cada vez más en más extremos a medida que aumenta la temperatura global de la superficie.

Esta fenomenología ya es visible y contrastable hoy en día. Se observa experimentalmente que los huracanes, ciclones, tifones, sequías, inundaciones, lluvias o nevadas incrementan su grado de violencia y, lo que es aún más peligroso, que disminuye su periodicidad y aumenta su virulencia de una manera cada vez más exponencial.

Es decir, la aparición de fenómenos meteorológicos extremos se está acelerando y cada vez son más extremos, dándose incluso en zonas donde anteriormente, nunca se tenía registro de su aparición.

Los huracanes serán más fuertes e intensos

La intensidad de los huracanes del Atlántico Norte, así como la frecuencia de los huracanes más fuertes (Categoría 4 y 5), han aumentado desde principios de la década de 1980. Los científicos proyectan que la intensidad de las tormentas asociadas con los huracanes y las tasas de lluvia aumentarán a medida que el clima continúe calentándose. 

Más sequías y olas de calor

Se prevé que las sequías en el suroeste y las olas de calor (períodos de clima anormalmente caluroso que duran días o semanas) se vuelvan más intensas, y las olas de frío menos intensas y menos frecuentes.

Se prevé que todas las estaciones continúen calentándose. Para fines de este siglo, si continuamos emitiendo Gases de Efecto Invernadero al ritmo actual, se espera que ocurran todos los años eventos de calor extremo que solían ocurrir solo una vez cada 20 años. 

Temporada de incendios forestales más larga

El aumento de las temperaturas ha hecho que la temporada de incendios forestales sea más larga y más severa en el oeste, y la profundización de la sequía en la región ha aumentado el riesgo de incendios. Los científicos estiman que el Cambio Climático causado por el hombre ya ha duplicado el área de bosques quemados en las últimas décadas. Para alrededor de 2050, se prevé que la cantidad de tierra consumida por los incendios forestales aumente de dos a seis veces. Incluso en regiones lluviosas como el sureste, se prevé que los incendios forestales aumenten en un 30 %.

Extinción de especies animales y vegetales.

Tanto marinas como terrestres. El cambio en los ecosistemas y la desertificación provocan la muerte de entre 10.000 y 50.000 especies cada año.

El ciclo del Carbono y las grandes extinciones

Durante los últimos 540 millones de años, la cantidad de Carbono en el océano ha cambiado bruscamente y se ha recuperado docenas de veces. Pese a esta recuperación, se puede comprobar que en 4 ó 5 ocasiones ha coincidido temporalmente con grandes extinciones en masa.

Los océanos de hoy están absorbiendo CO2 alrededor de un orden de magnitud más rápido que en el peor de los casos del registro geológico: la extinción final del Pérmico. Todo ello a una velocidad sin comparación con los registros históricos, tan solo de cientos de años.

Cuando el CO2 de la atmósfera se disuelve en el agua de mar, además de hacer los océanos más ácidos, provoca que disminuya la concentración de iones de Carbonato. Cuando la concentración de ion Carbonato cae por debajo de un umbral, las capas de Carbonato de Calcio, como la de las conchas de ciertos organismos, se disuelven. L que provoca a su vez mayores emisiones de CO2.

Este patrón coincide con el registro geológico y, si se supera este umbral, las condiciones se parecerán a las que se produjeron en 4 de las 5 extinciones masivas, porque en al menos 3 de ellas se emitió gran cantidad de Dióxido de Carbono a la atmósfera causada por una gran actividad volcánica sostenida en el tiempo.

Cambio Climático y la extinción de especies

Las fluctuaciones drásticas de temperatura, la alteración de los ecosistemas y la disminución de la disponibilidad de agua afectan severamente a la flora y fauna. Es fundamental comprender que este fenómeno no solo amenaza la biodiversidad, sino también nuestro propio sustento como especie humana.

Desde las ballenas en los océanos hasta los osos polares en el Ártico, desde los animales terrestres al reino vegetal, incluyendo insectos; los animales están luchando por adaptarse a las cambiantes condiciones ambientales.

Al igual que las plantas que proporcionan el Oxígeno que respiramos, los alimentos que consumimos y diversas materias primas esenciales para nuestra vida diaria. Nuestra supervivencia está profundamente entrelazada con la de todas las demás formas de vida en la Tierra.

Migraciones masivas.

La migración climática se refiere al desplazamiento de personas y animales debido a impactos medioambientales relacionados con el Cambio Climático. Estas movilizaciones pueden ser forzadas por fenómenos como inundaciones, sequías prolongadas, huracanes o el aumento del nivel del mar. Los afectados suelen abandonar sus hogares en busca de áreas más seguras y habitables. Así como en la abundancia y escasez de alimentos y agua disponibles.

Este fenómeno no solo afecta zonas vulnerables, sino que también plantea retos sociales, políticos y económicos a nivel global.

Cada especie responde de manera diferente a las variaciones introducidas por el Cambio Climático. Algunos animales tienen la habilidad de adaptarse a estos cambios, pero otros, especialmente aquellos con rangos de distribución limitados o que dependen de hábitats específicos, son muy vulnerables. En el caso del reino vegetal, directamente no pueden moverse, por lo que se provocará una adaptación brusca de estas especies a las nuevas condiciones climáticas o, lo que es más probable, su extinción y desaparición.

El resto tendrán que migrar buscando los recursos necesarios para su supervivencia. Y, será muy llamativo en el caso del ser humano. La figura del refugiado climático, todavía no reconocida por Naciones Unidas, es una realidad que es estima pueda alcanzar los mil millones de personas en el año 2050, afectando especialmente a los países en vías de desarrollo.

Alteraciones del ciclo del agua.

El Cambio Climático afecta significativamente al ciclo del agua. Provoca un aumento de las temperaturas que acelera la evaporación y, por tanto, aumenta la velocidad de evaporación del agua, lo que supone un aumento en la cantidad de vapor de agua en la atmósfera; pudiendo provocar precipitaciones más intensas e irregulares.

Sin embargo, no todos los lugares reciben más lluvias, algunos experimentan sequías más prolongadas. Este fenómeno también causa el derretimiento de los glaciares, lo que aumenta el nivel del mar y altera los ecosistemas acuáticos.

Al elevarse la temperatura media global de la biosfera, se acelera el derretimiento de glaciares y desde estos, se acelera la tasa de flujo de agua hacia los océanos. Esto altera la salinidad y temperatura del agua marina, modificando las corrientes marinas y la vida marina.

Por último, también puede influir en la calidad del agua, favoreciendo la proliferación de microorganismos patógenos y tóxicos. En resumen, el cambio climático está generando un desequilibrio en los ciclos globales del agua.

Aumento del nivel del mar.

El aumento del nivel del mar es uno de los efectos más claros y visibles de entre los distintos impactos que tiene el Cambio Climático; y tiene profundas implicaciones para las personas y los ecosistemas costeros.

Se produce por la combinación de los siguientes procesos:

  • El calentamiento de las aguas oceánicas produce su expansión térmica.
  • El derretimiento de los glaciares y las capas de hielo polares aportan cada vez más agua a los océanos.

La expansión térmica ocurre porque el agua se expande cuando se calienta. Como los océanos absorben alrededor del 90% del calor adicional generado por las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), se calientan y se expanden, lo que provoca un aumento del volumen y por tanto del nivel de su superficie.

Como la temperatura global está en aumento a causa el derretimiento de los glaciares y las capas de hielo, especialmente en el Ártico, Groenlandia y la Antártida, el hielo derretido fluye hacia el mar, aumentando aún más su volumen.

Estos dos procesos combinados provocan un aumento gradual y constante del nivel global del mar, con la consecuente:

  • Amenaza para la existencia de muchas islas y ciudades costeras, que podrían quedar sumergidas.
  • Incremento de la vulnerabilidad de las zonas costeras a las tormentas y huracanes, con sus inundaciones y daños materiales.
  • Causa de la pérdida de hábitats marinos y costeros, con graves consecuencias para la biodiversidad.

El aumento del nivel del mar tendrá un impacto significativo en las ciudades costeras.

  • Provocando inundaciones más frecuentes y severas; y el subsiguiente desplazamiento de personas.
  • Provocando erosión costera, al ser afectados los litorales en cotas donde nunca había actuado el agua del mar.
  • Salinizando muchos de los recursos de agua dulce, amenazando la disponibilidad de agua potable para las ciudades.

Aumento de la temperatura global a causa del deshielo.

El deshielo de los polos se ha convertido en uno de los fenómenos más alarmantes de entre los impactos que conlleva el Cambio Climático contemporáneo. Es un proceso que no solo afecta a los ecosistemas polares, también afecta a los glaciares. Y consecuentemente, estas afecciones impactarán social y económicamente a nivel global a la larga.

La pérdida de hielo en las regiones polares se ha intensificado en las últimas décadas contribuyendo al aumento del nivel del mar, alterando el clima a nivel global y a la biodiversidad.

A medida que las temperaturas globales aumentan las capas de hielo polares y los glaciares comienzan a fundirse y como la temperatura global está en un continuo aumento acelerado, se están alcanzando tasas de deshielo alarmantes.

El deshielo acelerado no solo afecta la región polar, también contribuye a un ciclo de retroalimentación que agrava aún más el calentamiento, ya que el hielo refleja la luz solar (efecto albero), es reemplazado por agua y tierra, que absorben el calor del Sol (absorción). Es decir la Tierra pierde la capacidad de reflejar radiación solar entrante y gana capacidad de absorción por lo que se retiene la energía de manera más eficaz, consiguiendo acelerar aún más la fenomenología.

Por otro lado, el deshielo polar y glaciar produce la liberación de otros Gases de Efecto Invernadero (GEI) atrapados en el permafrost y en otros sedimentos, retroalimentando el proceso y creando un ciclo difícil de revertir.

Aparte de que en este proceso se aumente el nivel del mar, los cambios en la salinidad y en la temperatura del mar producirá cambios globales en el clima y grandes alteraciones en los ecosistemas. Por lo que, en consecuencia, esta fenomenología constituye uno de los mayores retos que hay que resolver y que, analizando la evolución de los datos observados, está ligado a la acción del hombre.

Aparición de enfermedades en latitudes diferentes a las actuales.

El Cambio Climático está poniendo en peligro nuestra salud de maneras no tan evidentes. Temperaturas más altas, períodos de sequía más prolongados y fuertes precipitaciones, son factores que influyen directamente sobre la calidad del agua que consumimos y usamos.

Un primer ejemplo se tiene en el aumento de Enfermedades Diarreicas Agudas (EDAs). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se espera que para el 2030, el número de casos de EDAs aumente en un 10% debido al Cambio Climático.

Las altas temperaturas promueven el crecimiento de bacterias patógenas en el agua contaminada, aumentando el riesgo de contraer enfermedades a quienes la consumen sin un tratamiento previo adecuado.

Otro problema es el incremento en la presencia de algas tóxicas en reservorios de agua. El calentamiento global favorece la proliferación de algas dañinas que producen toxinas, las cuales pueden causar desde irritaciones en la piel hasta enfermedades graves como el cáncer.

Las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias pueden generar la propagación de enfermedades como la malaria o el dengue, porque el agua estancada es el ambiente ideal para la reproducción de mosquitos vectores de estas enfermedades.

Las inundaciones provocadas por el Cambio Climático pueden ser la causa de diversas enfermedades, principalmente infecciosas y transmitidas por agua contaminada. Entre ellas se encuentran:

  • Enfermedades diarreicas: El agua estancada puede estar contaminada con heces o residuos que transportan virus, bacterias y parásitos. (cólera y disentería).
  • Enfermedades de la piel: La exposición prolongada al agua contaminada puede causar infecciones cutáneas.
  • Enfermedades transmitidas por mosquitos: El agua estancada es un caldo de cultivo para los mosquitos que transmiten enfermedades como el dengue, la malaria y el zika.
  • Enfermedades respiratorias: Los moldes y hongos que surgen en las casas inundadas pueden causar problemas respiratorios.

Por otro lado, el aumento de la temperatura global está provocando una tropicalización de zonas donde antes el clima era más benigno. En general en ambos hemisferios. La zona tropicalizada ha ganado latitud, ascendiendo hacia los polos, por lo que estas nuevas zonas están expuestas a enfermedades asociadas a las zonas tropicales.

Agotamiento de recursos naturales necesarios para la vida humana.

Como puede verse, el modelo económico causante del Cambio Climático y de su impacto en el medioambiente está provocando el agotamiento rápido de los recursos naturales necesarios para la vida humana en la Tierra, con una muy difícil solución porque el cambio asociado al aumento de la temperatura de la biosfera causada antropogénicamente está modificando la flora, la fauna y los ecosistemas haciéndolos cada vez menos idóneos al mantenimiento de la vida humana y de las sociedades en las que nos encontramos tal y como las conocemos.

Tras este análisis, se puede decir que estamos ante una realidad que es directamente observable y medible en nuestros días.

Una vez analizado y definido ¡qué es el clima! ¡qué es el cambio climático originado por causas naturales! ¡qué es el Cambio Climático originado por la acción humana! 1¡cuáles son sus impactos! y ¡cuáles son sus consecuencias!, podemos empezar a profundizar en su conocimiento y análisis con mayor detalle a efectos de tratar de conocer qué va a pasar o qué es lo que se prevé que pueda pasar en el futuro de seguir manteniendo el modelo de consumo y producción tal y como lo conocemos hoy en día.

El Cambio Climático ya es una realidad cuyo impacto puede observarse en cualquier punto de la biosfera a través del ascenso de las temperaturas medias, la subida del nivel del mar, el deshielo en el Ártico o el aumento de los eventos extremos. Es un cambio específico para cada zona del planeta, cambia regional y localmente.

En España, se han observado los siguientes cambios comparando datos de hace algo más de 50 años con los actuales. Por supuesto, dependen de la región, pero a grosso modo se ha observado:

  1. El alargamiento de los veranos, estimado por AEMET en casi cinco semanas desde los años 70 del siglo pasado.
  2. La disminución de los caudales medios de los ríos, en algunos casos más del 20% en las últimas décadas.
  3. La expansión del clima de tipo semiárido, con más de 30.000 km2 de nuevos territorios semiáridos en unas pocas décadas.
  4. El incremento de las olas de calor y de frío, cada vez más frecuentes, más largas e intensas.

Y, sobre todo, se ha visto que todo se ha ido haciendo más extremo según nos acercamos a nuestros días. ¿Ante qué situación nos encontraremos en el futuro?

En primer lugar, es necesario realizar medidas contrastables e internacionalmente reconocidas, de la concentración de Gases de Efecto Invernadero, en particular de CO2, que sean consideradas a nivel mundial como valores de referencia. Esto se hace a través de las mediciones de CO2 que se realizan desde el observatorio de Mauna Loa, situado en el estado de Hawái (Estados Unidos), en el que, por su situación y altitud es ideal para tomar muestras de aire bien mezclado, sin la influencia de fuentes de contaminación o de vegetación locales, lo que permite obtener mediciones que representan el estado medio de la atmósfera en el hemisferio norte. El Observatorio Mauna Loa (MLO) está ubicado en el flanco norte del Volcán Mauna Loa, en la Isla Grande de Hawái, a una altura de 3.397 metros sobre el nivel del mar.

Tal y como muestran las mediciones de Mauna Loa, y a pesar de décadas de negociación, la comunidad internacional ha sido incapaz de parar el crecimiento de los niveles de CO2, y mucho menos de revertirlos. Y, aunque se observa un aumento del uso de la energía de origen renovable, la realidad muestra que cada vez se emite más CO2 fósil a la atmósfera, con lo que se sigue manteniendo el modelo económico actual, es decir, no se ha avanzado lo suficiente en la descarbonización.

Por lo que, la verdadera realidad es que se sigue emitiendo cada vez más cantidad de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera, aumentando la concentración de CO2 atmosférico y, extrapolando los datos observados, la tendencia es que seguirá aumentando año a año de forma exponencial e indiscriminada.

Como puede verse, a día de hoy hay alrededor de 438 ppm de CO2 y se alcanzará aproximadamente 700 ppm a finales de siglo. Comodato curioso, habremos emitido tanto CO2 antropogénico, como CO2 natural había antes de la era industrial hacia 2065. Datos que será muy aproximados si se mantiene el modelo productivo y energético actual.

En conclusión.

Se trata de un problema a nivel global del que ninguna sociedad o país puede escapar o ignorar. Afecta de forma global a todos los habitantes y las consecuencias económicas que producirá son de tal magnitud que pueden representar un coste imposible de asumir por ninguno de los países del mundo, por separado; y muy probablemente su costo sea altísimo y difícil de asumir trabajando conjuntamente.

Es preciso actuar y cambiar los hábitos de consumo personales adaptando la economía en búsqueda del uso de fuentes de energía de origen renovable, sostenibles y descarbonizadas, para evitar las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, GEI y poder trabajar coherentemente en la limpieza y restauración de los hábitats afectados.

El impacto asociado al Cambio Climático se está acelerando y endureciendo, por lo que, de seguir manteniendo el modelo productivo actual, el impacto asociado se agravará mucho más en los próximos años, dificultando cada vez más las posibles soluciones a implementar para remediarlo. Es necesario actuar y hacerlo cuanto antes para contrarrestar esta fenomenología ya observada y científicamente demostrada.

Referencias

  1. IPCC 2021, Climate Change 2021: The Physical Science Basisthe Working Group I contribution to the Sixth Assessment Report, Cambridge University Press, Cambridge, UK.
  2. IPCC, 2013: Summary for Policymakers. In: Climate Change 2013: The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Stocker, T.F., D. Qin, G.-K. Plattner, M. Tignor, S.K. Allen, J. Boschung, A. Nauels, Y. Xia, V. Bex and P.M. Midgley (eds.)]. Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA.
  3. USGCRP 2014, Third Climate Assessment.
  4. USGCRP 2017, Fourth Climate Assessment.
  5. Instituto del Agua Cambio Climático y la Extinción de Especies: Consecuencias Mortales del Calentamiento Global | Instituto del Agua.
  6. Instituto del agua Cambio Climático y sus Impactos: Enfermedades Provocadas por la Modificación del Clima | Instituto del Agua
  7. El Impacto del Cambio Climático en la Fauna y Flora