Transición Ecológica

Qué es la Transición Ecológica?

De acuerdo con lo recogido en la web oficial de la Comisión Europea, el Cambio Climático y la degradación del medio ambiente representan una amenaza existencial tanto para la Unión Europea como para el resto del mundo. El Pacto Verde Europeo, propone una nueva estrategia de crecimiento de Europa, con la que se trata de transformar el modelo económico de la Unión Europea a la Unión buscando una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva. Es decir, transformar el modelo económico lineal actual y alcanzar un nuevo paradigma del tipo circular.

El Pacto Verde Europeo pretende conseguir que Europa sea climáticamente neutra para 2050, impulsar la economía mediante la ecotecnología, crear una industria y un transporte sostenibles y reducir la contaminación. Es decir, tratar de conseguir que los retos climáticos y medioambientales a los que se enfrenta se transformen en oportunidades mediante una transición ecológica inclusiva para todas las personas.

La transición ecológica es el proceso de transformación social que tiene por objetivo avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible. Un proceso en el que la transición energética para la mitigación del Cambio Climático es una parte fundamental, pero que abarca otros aspectos relacionados con el desarrollo rural, la preservación de los ecosistemas, el uso responsable y sostenible del agua, el uso del suelo, los bosques, los océanos, el paisaje, la cultura y la biodiversidad. Es decir, que nuestro impacto como sociedad sea acorde a la capacidad de nuestro planeta.

La transición ecológica es el camino que hay que recorrer para lograr un cambio satisfactorio entre el modelo económico lineal actual hacia el nuevo paradigma de un modelo circular, basado en el uso de Energías Renovables, materias de origen bio, descarbonizado, con emisiones cero, circular y sostenible con el medioambiente.

La transición ecológica incluye el conjunto de medidas y estrategias políticas, económicas y sociales para la lucha contra la contaminación y el Cambio Climático y para la protección de la biodiversidad y de los recursos naturales. De entre las que destacan:

  1. El aprovechamiento de los recursos naturales y la mejora de la gestión forestal en la planificación de ciudades
  2. La configuración de políticas y planes climáticos que permitan disminuir la emisión de los Gases de Efecto Invernadero (GEI).
  3. Descarbonizar el Sector de la Producción de Energía Eléctrica.
  4. El fomento y apoyo económico de las Energías Renovables.
  5. La adopción de sistemas de calefacción más sostenibles energéticamente.
  6. El incentivo del transporte y la movilidad sostenible y ecológica.
  7. Invertir en tecnologías respetuosas con el medioambiente.
  8. Apoyar la innovación en el ámbito industrial.
  9. Colaborar a nivel internacional para mejorar las normas medioambientales mundiales.

Todo ello, teniendo en cuenta que la transición ecológica afecta y afectará a todos los sectores, pero fundamentalmente al Sector Industrial porque se trata de una modificación estructural para modificar los procesos productivos y adaptarlos a las características del nuevo paradigma productivo circular. Por tanto se verán afectados todos los centros de trabajo, empresas e industrias que constituyen el tejido fundamental del Sector Industrial; y sobre todo, a las personas trabajadoras que desarrollan su trabajo en estas industrias basadas en el modelo lineal actual. sobre todo durante la transición al nuevo modelo económico circular y, lo que es más importante, después de su implementación definitiva.

Durante la transición ecológica numerosos empleos se verán afectados y será necesario defender los derechos de los afectados por la transición buscando que no se utilice como excusa para reconversiones industriales que no tengan nada que ver con la transición ecológica (greenwashing), que no se utilice la falta de cualificación para rejuvenecer plantillas; y que se fomente la integración de las personas afectadas mediante la recualificación y formación en nuevos procesos industriales sustitutivos de los actuales, y sobre todo, que la experiencia ganada en procesos de reconversión previos se utilice para mejorar el y garantizar que la transición ecológica sea justa para con el eslabón más débil de la cadena, las personas trabajadoras y sus familias.

¿Qué es la transición justa?

De acuerdo con el Instituto para la Transición Justa (ITJ), “transición justa es el marco de acción propuesto por la Organización Internacional del Trabajo y la Convención de Naciones Unidas contra el Cambio Climático, para maximizar beneficios en la actividad y el empleo y minimizar los impactos negativos de la transición ecológica y la descarbonización”. Considerando que en ningún momento se perjudique a la persona trabajadora afectada.

En 2015, el Acuerdo de París reconoció que la implementación de las políticas asociadas a la transición ecológica debería tener en cuenta “los imperativos de una transición justa en el mundo del trabajo y la creación de trabajo decente y empleo de calidad”. En este marco laboral, las organizaciones sindicales se comprometieron a participar en la defensa de la acción climática, a cambio de que se garantizase que los cambios no fueran a costa de las personas trabajadoras.

La OIT estableció una serie de Directrices para establecer un marco utilizable para guiar la transición hacia modelos económicos bajos en emisiones de Carbono, de forma que los distintos gobiernos afectados y las organizaciones sindicales puedan, mediante el consenso, cambiar su modelo económico, permitiendo que la transición ecológica sea justa para con todas las personas trabajadoras afectadas.

El gobierno de España y la OIT firmaron en julio de 2018, un marco de asociación estratégica para implementar las Directrices sobre transición justa, proponiendo una Estrategia Nacional de Transición Justa como primer paso para conseguirlo.

¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por la Transición Ecológica?

Frente al Cambio Climático y sus consecuencias, es necesaria la concienciación social de todas las personas del impacto de nuestros actos, reconociendo como afectan y afectarán a las generaciones futuras; y de la necesidad de establecer un modelo ético persistente y continuista en el tiempo, es decir, que no cambie dependiendo del signo político del gobierno de turno que legisle en cada momento.

A lo largo de su historia, la humanidad siempre se ha enfrentado a múltiples retos originados por las consecuencias y los impactos de catástrofes naturales, epidemias, cambios sociales y conflictos políticos; fenómenos que, en general, han afectado fuertemente a la población. Frente al futuro incierto que introduce la propia transición ecológica, el conocimiento y el desarrollo de la ciencia son dos de las herramientas clave para una adaptación acorde a los nuevos contextos sociales y/o naturales. Sin embargo, el desarrollo ético ha jugado un papel fundamental para evitar grandes impactos en la civilización, que no puede dejarse de lado.

En este caso, el gran reto a largo plazo es el modificar nuestra actitud frente al Cambio Climático y sus consecuencias, que necesita de grandes dosis de perseverancia, lo que, en base a la experiencia reciente, puede verse como un conjunto de objetivos de muy difícil consecución.

Con todo, el planeta y el medioambiente van a experimentar la transición ecológica de nuestras sociedades y de la economía, pero ¿y qué ocurre con las personas? y, en particular, ¿Qué ocurre con las personas trabajadoras? A nivel de la Unión Europea y de los países que la componen, el principal reto social es como hacer frente a la reestructuración de los puestos de trabajo, porque, el paso de un modelo lineal basado en usar y tirar, a una economía sostenible provocará una reducción muy importante de la producción de bienes de consumo que en la actualidad son prácticamente no reciclables, lo que conllevará la modificación e incluso la posible desaparición de muchos de los puestos de trabajo actuales, afectando a las personas que los producían.

Por tanto, la prioridad de los gobiernos y de las empresas deberá ser el centrarse en ajustar la producción de la nueva industria –más sostenible– para evitar el posible impacto del desempleo que puede afectar a gran parte de la población, en especial aquellos que carezcan de estudios superiores, algo que dificultará su reinserción profesional. La necesidad de atender a la nueva demanda va a suponer un obligado coste previo en formación para permitir la adaptación de las personas trabajadoras al nuevo entorno laboral.

Todo apunta a que el consumo de energía eléctrica va a multiplicarse con la creciente implantación de los vehículos eléctricos y la proliferación imparable de los productos digitales; junto con la implantación del modelo de economía circular que exige que los productos de proximidad se ofrezcan prioritariamente en los mercados de su área para reducir la huella de Carbono que implica su transporte. Es probable, por tanto, que acabe siendo necesaria una inversión en agricultura sostenible, y que la inversión se focalice en el fortalecimiento del tejido industrial local.

Finalmente, es necesario contar con un factor que no debería quedar descolgado en la transición ecológica de nuestra sociedad, la migración. Son muchos los estudios que apuntan a que según vaya afectando el Cambio Climático a las distintas áreas del planeta, sobre toro a las más empobrecidas, las corrientes migratorias serán más constantes y copiosas hacia aquellos países que mantengan una economía más saneada. Parece evidente que, si la única posibilidad para que las siguientes generaciones hereden un planeta suficientemente fuerte, capaz de dar cobijo a la vida humana, se debe apostar por la justicia social, el desarrollo intelectual y el conocimiento universal.

Transición Ecológica y/o Transición Justa

Desde nuestro punto de vista, el mundo, tal y como lo conocemos precisa de una transición hacia un nuevo modelo económico basado en las Energías Renovables y que sea sostenible desde lo más profundo de su ADN. Una transición que prime los procesos industriales que busquen y favorezcan la Reutilización y la Reparación, así como aquellos que incentiven la Reducción de la extracción de materias primas naturales mediante el Reciclado. En definitiva, lo que el mundo necesita con urgencia es cambiar el paradigma actual de una economía lineal que prima la producción, el usar y el tirar buscando algo más cercano a la economía circular.

Con independencia de opiniones personales, políticas y/o religiosas, nuestro Planeta no es físicamente capaz de soportar el uso indiscriminado que la población mundial. Máxime cuando la porción actual está provocando un cambio medioambiental cuyas consecuencias finales aún no son totalmente previsibles, si bien empiezan a ser cuantificables y lo que muestran no es bueno. Puede significar que la humanidad se esté enfrentando a su propia extinción asociada al cambio de las condiciones de vida locales, regionales y globales, con el consiguiente impacto social.

En la actualidad se necesita más de 1,7 planetas para satisfacer los hábitos de consumo y para mantener la calidad de vida obtenida. No es difícil imaginar que este impacto será mucho mayor cuando el resto de la población mundial que en la actualidad no tiene el mismo nivel de vida que los habitantes de los países desarrollados, cuando alcancen el mismo nivel, por lo que es imprescindible el cambio. Las previsiones más desfavorables hablan de hasta 7 planetas para sustentar el modelo económico actual.

El problema es que todo cambio significa pasar de una situación estable a otra estable también pero diferente y el paso entre dos estados estables o estacionarios se conoce como transición, de ahí el concepto de Transición entre los dos modelos económicos. La descarbonización de la economía y el Cambio Climático asociado a los Gases de Efecto Invernaderos emitidos para la producción de Energía Primaria imponen una Transición Energética entre los modelos de producción mayoritarios en la actualidad, los basados en la quema de Combustibles Fósiles, y los modelos mayoritarios de producción futura, basados en fuentes de Energía Renovable.

Por tanto, la transición entre los ambos modelos económicos precisa de una Transición Energética. Ahora bien, necesita algo más. Es preciso cambiar los procesos buscando la transformación del modelo actual a una economía y sociedad más sostenibles con el objetivo de reducir el impacto ambiental y combatir el Cambio Climático. Este concepto implica cambiar la forma en que producimos y consumimos, promoviendo el uso de Energías Renovables, la economía circular y la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Esto se conoce como Transición Ecológica, que es mucho más que una Transición Energética.

El problema viene de como afectará socialmente la modificación de los modelos y procesos de producción que puedan adaptarse al nuevo modelo sostenible, la creación nuevos procesos sostenibles desde origen y la destrucción de aquellos que no puedan adaptarse a las nuevas características productivas.

Y aquí es donde aparece el concepto de Transición Justa, porque no es el cambio por el cambio y la destrucción de los procesos industriales que no se adapten, ni siquiera el greenwashing o destrucción de puestos de trabajo buscando personal más barato o mejor cualificado aprovechando el tirón de la Transición Ecológica y de los procesos, creación y destrucción de los modelos. Es el cambio respetando al eslabón más frágil de la cadena productiva, el trabajador y su entorno.

La historia está llena de cambios que han afectado siempre a los trabajadores menos cualificados y a los más especializados, es imprescindible que en esta ocasión se respeten los derechos de los trabajadores actuales y que mediante formación y adaptación sean reconvertidos hacia puestos de trabajo sostenibles.

Son muchos los políticos y organizaciones mundiales de todo tipo que hablan de una Transición Ecológica imprescindible para garantizar las condiciones de vida de nuestra biosfera mientras asimila el nivel de vida alcanzado por la población mundial existente y el que previsiblemente se alcance en el futuro, sí como los nuevos retos futuros como la IA, la digitalización social, el espacio, etc. Sin embargo, en general, salvo en mensajes populistas de todo tipo, ninguno ha interiorizado las consecuencias previsibles del impacto social que supondrá la desaparición masiva de puestos de trabajo y la creación de nuevos puestos asociados a perfiles completamente diferentes de trabajadores y de formación.

Iremos viendo como evoluciona todo, pero los mensajes emitidos no son alagüeños. No vale con dar una patada al problema esperando que se solucione por sí solo, porque por sí solo no se solucionará. Hay que trabajar muy duramente buscando la solución mejor para todos y por ahora no lo vemos ni interiorizado ni asumido, a pesar de que todo el mundo se pone la medalla de la sostenibilidad, la ecología y la justicia, mientras no se hace realmente nada a excepción de cambios en la producción de energía, eficiencia energética o transporte ecológico, pero a medio plazo ¿qué?

Referencias:

  1. https://reform-support.ec.europa.eu/what-we-do/green-transition_es
  2. https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal_en
  3. Fundación Aquae – La Fundación del Agua
  4. Acuerdo de París
  5. Hacer de la lucha contra el cambio climático una prioridad | Ethic