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Medidas propuestas para el Sector de la Producción de Energía Eléctrica

El principal consumidor de energía es el propio sistema de suministro energético, con sus pérdidas y consumos necesarios para la propia generación, transporte y distribución. La diferencia entre la Energía Primaria producida (TPES) y la energía final consumida (TFC) es muy relevante y requiere que se mejore la eficiencia del sistema para reducir las emisiones de forma intersectorial.

Uno de los puntos donde se producen más pérdidas en el suministro energético es en el transporte y distribución de cada vector energético. En concreto la electricidad presenta unas grandes pérdidas en las redes de transporte y distribución, alcanzando 6,3% en países pertenecientes OCDE y 9,6% en países no pertenecientes según datos de 2015. En algunos casos extremos como Honduras, Congo o Paraguay estas pérdidas pueden alcanzar el 25%.

Para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero en el Sector de la Producción de Energía Eléctrica, se han propuesto varias medidas efectivas:

  1. Transición hacia fuentes de Energía Renovable: La transición hacia Energías Renovables, como la solar, eólica, hidráulica, geotérmica y biomasa, es fundamental para mitigar los efectos del Cambio Climático y avanzar hacia una economía de bajas emisiones de Carbono.
  2. Eficiencia energética y conservación: La eficiencia energética y la conservación son herramientas poderosas en la lucha contra el Cambio Climático. Optimizar el uso de la energía y preservar los recursos naturales es esencial para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.
  3. Uso de transporte sostenible: Promover el uso de transporte sostenible, como el transporte público, la bicicleta o el auto compartido, es crucial para reducir las emisiones de Carbono.
  4. Educación y sensibilización ambiental: Fomentar la educación y la sensibilización ambiental es esencial para que las personas comprendan la importancia de reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y adopten comportamientos sostenibles.

Estas medidas son solo algunas de las muchas acciones que pueden ser implementadas a nivel individual, comunitario y gubernamental para mitigar el impacto de los Gases de Efecto Invernadero y promover un futuro más sostenible.

El Sector de la Producción de Energía Eléctrica posee las siguientes fases, bien diferenciadas, sobre las que tomar acciones de reducción de GEI, siendo diferentes en cada una:

  1. Producción de Energía Eléctrica.
  2. Transformación y Distribución de la energía en alta tensión.
  3. Distribución y Transformación de la energía en baja tensión.
  4. Distribución al consumidor final.

Medidas a tomar en la Producción de Energía Eléctrica

Las medidas propuestas para reducir emisiones de Gases de Efecto Invernadero en la Producción de Energía Eléctrica incluyen la transición hacia fuentes de Energía Renovable, la mejora de la eficiencia energética y la conservación, y la implementación de tasas y peajes específicos para el transporte. Estas acciones son parte de un esfuerzo más amplio para mitigar el impacto del Cambio Climático y alcanzar los objetivos climáticos globales.

Medidas a tomar en la Transformación y Distribución de la energía en alta tensión

Las medidas propuestas para reducir emisiones de Gases de Efecto Invernadero en la Transformación y Distribución de la energía en alta tensión incluyen la implementación de un régimen de comercio de derechos de emisión, que es una herramienta clave para la reducción de emisiones en la Unión Europea. Este régimen busca limitar el consumo de energía y fomentar la transición hacia fuentes de Energía Renovable y más eficientes. Además, se busca promover la eficiencia energética y la conservación, lo que es esencial para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y avanzar hacia una economía de bajas emisiones de CO2.

Medidas a tomar en la Distribución y Transformación de la energía en baja tensión

Para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero en la distribución y transformación de la energía en baja tensión, se pueden implementar las siguientes medidas:

  1. Transición hacia fuentes de Energía Renovable: La transición hacia fuentes de Energía Renovable, como la solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica y biomasa, es fundamental para mitigar los efectos del Cambio Climático y avanzar hacia una economía de bajas emisiones de CO2.
  2. Eficiencia energética y conservación: La eficiencia energética y la conservación son herramientas poderosas en la lucha contra el Cambio Climático. Optimizar el uso de la energía y preservar los recursos naturales es esencial para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.
  3. Registro de huella de carbono y planes de reducción: El Real Decreto 214/2025 establece la obligación de calcular la huella de carbono y elaborar planes de reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero para ciertas organizaciones.
  4. Estrategias efectivas: Implementar estrategias efectivas como la transición hacia Energías Renovables, la eficiencia energética y la movilidad responsable puede contribuir a disminuir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.

Estas medidas son esenciales para contribuir a la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y a la transición hacia un modelo de energía más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Medidas a tomar en la Distribución al consumidor final

Las medidas propuestas para reducir emisiones de Gases de Efecto Invernadero en la Distribución al consumidor final incluyen la implementación de un régimen de comercio de derechos de emisión, que es una herramienta clave para la reducción de emisiones en la Unión Europea. Este régimen busca establecer cantidades máximas e intercambios de derechos de emisión para los sectores de gran consumo de energía y para el sector de la generación de electricidad. Además, se busca que la UE sea climáticamente neutra para 2050, lo que implica un compromiso significativo con la reducción de emisiones.

Aparte de otro tipo de medidas de mayor calado como la producción directa en y por el propio consumidor final utilizando sistemas de generación de energía eléctrica de origen renovable como la energía solar, eólica, biomasa y geotérmica, su acumulación y distribución directa en el recito del propio consumidor y su interconexión con otros consumidores cercanos mediante el uso del concepto de red distribuida, es decir, una red bidireccional que transmita la energía producida por el propio consumidor hacia el exterior y reciba energía del exterior en función de los hábitos de consumo y la capacidad de producción. Todo ello integrado con sistemas de almacenamiento locales necesarios para amortiguar al máximo la bidireccionalidad de la red.

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